
Uno de los atractivos, sin duda más emblemáticos de la región son las cascadas que existen en las cuales, el único sonido es la caída de agua, tras una pendiente de más de 30 metros de altura, no es precisamente el salto del ángel, pero tiene su encanto y magia, escenificando el descanso eterno.
La naturaleza en su sentido más fresco, el pensamiento claro del agua sumergiéndose, viajando entre miles de rocas, hasta terminar en la mar.
Las lluvias crecentan su caudal, por tanto es recomendable ir en épocas de estas mismas. El caballo es uno de los transportes mas comunes, aunque ya ahí cuatrimotos, para no se asusten.
En lancha, o caminando, siempre se llega, con un guía o siguiendo señales de humo de los nativos que son mas amables que buenos.
También la aventura para los exploradores que anhelan la travesía de conocer lo que los dioses llaman paraíso, adentrarse, y subir la montaña llegando así, a lo que se llama comúnmente La Pilona, el gran charco de agua helada que se puede admirar desde las alturas de la cascada.
Si alguna vez, te sientes confundido por las injusticias de no vivir unas vacaciones fantásticas, solo mira al cielo, y busca en donde no lo haz hecho, y ahí estará tu sueño.
Un pueblo remoto.Tranquilidad con un mar profundo, y una playa soleada, sus riquezas son comparables con el oro mismo.